A través de nuestra historia, la Iglesia de Dios de tiempo en tiempo ha enfrentado los retos y demandas del cambio. Estamos viviendo en otro “tiempo de transición” en 2008, marcado por una economía incierta, frustración política, crisis y un malestar masivo en todo el mundo, avances tecnológicos y aprensión acerca del futuro. Ahora más que nunca, es imperativo que nos conduzcamos con sabiduría y valor para continuar hacia adelante.
Abramos las ventanas, abramos las puertas, démosle la bienvenida a un viento fresco del Espíritu Santo. El mundo de hoy es muy parecido al mundo del primer siglo de Jesús y los apóstoles. Es un mundo de caos, muchos dioses y curiosidad espiritual, pero la gente sigue siendo gente. La misma gente que quiere establecer relaciones con gente real que se preocupe por ellos. La misma gente que demanda autenticidad con personas que sean genuinas en todo momento. La misma gente que quiere una fe con un fundamento y una esperanza que les dé una visión de un mundo mejor. La misma gente que quiere un amor que se da sin restricciones de ninguna índole. En el estremecimiento de este terremoto postmoderno, la Iglesia de Dios es un contrapeso atendiendo al llamamiento de Dios.
Consideremos como la iglesia puede unirse en una nueva visión de alcance de la Gran Comisión.
La evangelización amistosa. En primer lugar, enfatizaremos la importancia de relacionarnos con las personas que no asisten a la iglesia. La iglesia local y global desafiará a los creyentes a que ganen a sus amigos, parientes, conocidos y vecinos. Esperamos que cada pastor y pastora haga un inventario de las personas que estén al alcance de la iglesia, para que así diseñen una estrategia en donde sus miembros logren relacionarse con ellos y ellas.
Plantar iglesias. Puesto que reconozco que el mejor método para evangelizar y ganar las almas es el establecimiento de nuevas iglesias, he nombrado a un Comité Timón para la Plantación de Iglesias. Nuestros hermanos y hermanas hispanos han fijado la meta de plantar 1,000 nuevas congregaciones durante los próximos cinco años a lo largo de América del Norte. Muchos de nuestros pastores anglos pueden colaborar con este proceso prestando sus facilidades para que las congregaciones hispanas celebren sus servicios durante las horas desocupadas. De esa manera usaremos sabiamente nuestros recursos y bendeciremos a una nueva congregación.
El bautismo en las aguas. Nosotros destacaremos la importancia del bautismo en las aguas. Los seguidores de Cristo tienen la obligación de obedecer y Él nos ha dicho claramente que desea que bauticemos a los nuevos creyentes. El bautismo en las aguas es un evento cumbre que los identifica con el pueblo de Dios.
Conocimiento bíblico. Nuestra gente tendrá la meta de conocer la Biblia. La Palabra de Dios es el manual de vida del creyente.
La Confianza. Elevemos la importancia de la mutua confianza mientras trabajamos juntos para el Señor. Junto con la oración y la Gran comisión, una búsqueda de confianza, será uno de nuestros temas principales. La confianza se define como “una dependencia segura en el carácter, habilidad, fuerza, o verdad en algo o alguien.” Existe una gran necesidad en la iglesia hoy de seguridad, de que podemos confiar en el carácter y verdad de aquellos que nos dirigen. ¿Cómo vamos a ocuparnos en buscar la confianza en la Iglesia de Dios? Esto se logrará involucrando a nuestros ministros y miembros en un compromiso de tres niveles.
El Comité Ejecutivo Internacional se comprometerá a valorar altamente un ambiente donde la confianza pueda demostrarse. Viajaremos por la nación y el mundo haciendo “viajes para escuchar” Estas reuniones estarán estructuradas para que podamos escuchar las preocupaciones, sentimientos e intereses de la gente, tanto de pastores como laicos.
Oficinas estatales/regionales. Cada supervisor Regional o Estatal que haga un compromiso de liderazgo comprometido de guiar a los pastores a establecer un ejemplo de confianza bíblica. Se espera que los líderes deban elevar el nivel de tipo de carácter que desarrollamos en el liderazgo.
Nos esforzaremos por estas áreas:
- Responsabilidad
- Rendición de Cuentas
- Lealtad
- Pureza
- Integridad
PASTORES
Los pastores, harán un compromiso de liderazgo para unirse con esta prioridad de confianza bíblica de toda la iglesia. El apóstol Pablo dice: “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (I Corintios 4:2 NVI) Hablamos mucho de la necesidad de un cambio. Yo creo que necesitamos ser el cambio que queremos ver. Robert Kennedy dijo una vez, “Hay quienes miran las cosas como son, y preguntan ¿por qué?... Yo sueño con cosas que nunca han sucedido y pregunto, ¿por qué no?” Dejemos que la Iglesia de Dios sueñe y pregunte, ¿por qué no?
Mientras construimos nuevas avenidas de confianza, yo creo que veremos el amanecer de un nuevo día, un día de ministerios saturados de oración; unción de Dios; edificación del Reino que abrirán las puertas de oportunidad para alcanzar el desafío de cumplir con la Gran Comisión.